martes, 9 de diciembre de 2008

“Mi confrontación con la docencia”

En el año de 1977, cuando estaba por terminar la vocacional en el área de ciencias fisicomatemáticas con especialidad en electrónica, me propusieron impartir un curso de electricidad en una escuela de capacitación técnica en la ciudad de México. Parecía fácil, dominaba la teoría y según el programa las practicas eran sencillas. Así, inicie mi camino en la docencia.

Sin embargo, al presentarme al grupo con mas de cincuenta personas, algunas mayores que yo… me impactó. Sólo pude dar una introducción a la electricidad; salí del grupo y renuncié, considere que la enseñanza no era para mí.

Posteriormente, en 1979 ya cursando el 3° semestre de Ingeniería en Comunicaciones y Electrónica, debido a problemas económicos tuve que regresar a Mérida Yucatán, y abandonar los estudios. El único empleo que encontré fue en el Instituto Rodolfo Diesel de Mérida como profesor; la necesidad me obligó a aceptar el reto que esto significaba. No fue fácil, pero a los seis meses me propusieron el cargo de jefe del departamento técnico; esa responsabilidad me motivo a ingresar a la Normal Superior para realizar lo mejor posible mis funciones: La preparación que recibí en esta institución me dio la seguridad necesaria y empecé a sentir satisfacción y gusto por la labor docente. Me gustó ser maestro y decidí dedicarme a la docencia de tiempo completo.
Desde entonces, he procurado que mis experiencias repercutan en el aprendizaje de mis alumnos.

Antes de llegar a la Dirección General de Educación Tecnológica Industrial (D.G.E.T.I.) impartí clases en escuelas preparatorias particulares y en la misma Normal Superior de donde egrese.

En 1988 ingresé al nivel medio superior, combinando aspectos administrativos como jefe del departamento de servicios docentes y atendiendo también grupos en las áreas de mi competencia, actualmente me desempeño exclusivamente como profesor.

No me cansa estar en el salón de clases, me gusta, me divierto, sigo aprendiendo. Todos los días las cosas son diferentes, aún cuando el tema sea el mismo. Me gusta ayudar técnica y científicamente a los jóvenes en su aprendizaje y desarrollo integral.

El ser docente del nivel medio superior, tiene una gran responsabilidad, dado que es una etapa formativa en la cual el alumno adquiere y madura la mayor parte de sus herramientas intelectuales para aprender a aprender. La tarea no es fácil, ahí están los alumnos, no les gusta leer, los jóvenes juegan fútbol, las chicas hablan del novio, la clase poco les interesa, para qué aprender; es mejor ser comerciante, chofer o narcotraficante, ¡Al fin! Algunos escuchan, aprenden a aprender, se desarrollan. Me llena de satisfacción saber que he ayudado por lo menos a un alumno a crecer, y me anima a seguir trabajando para que en la próxima generación sean más los muchachos que puedan descubrir sus capacidades y desarrollarlas íntegramente para que sean buenos ciudadanos. Seguiré adelante por que hoy es otro día.

Una de las cosas que más me afectan negativamente es la “Política Educativa” los cambios desarticulados y desorganizados en los sistemas educativos y al vapor, no permite la vinculación adecuada del nivel básico con el superior y se refleja en la formación que tienen los alumnos al ingresar al bachillerato.
Otro aspecto que no me gusta, es reducir la labor docente al llenado de formatos que nadie sabe como se deben llenar, y hay que hacerlos. Pero lo que más me afecta es que propones un proyecto para mejorar tu función y el aprendizaje de los alumnos “no hay presupuesto”; siendo mi propósito dotar al estudiante de más recursos para que aprendan a aprender con más facilidad, en mi caso personal, entender y aplicar las matemáticas.

Comparto con ustedes algunas situaciones buenas y malas, pero que a pesar de ellas no han influido para alejarme de la docencia, es mi carrera.

En lugar de regalarle un pescado al alumno, mejor trato de enseñarle a pescar, solo así no se morirá de hambre.

Espero recibir algún comentario, en relación a la actividad.

Manuel Jesús Pino Sosa

1 comentario:

Gabriela dijo...

Hola Manuel Pino:

Es bien cierto el hecho de que el cumplir con tanto trámite burócratico nos hace perde tiempo que podríamos aprovechar en crear estratégias para impartición de nuestras materias, ojala que nos escucharan y nos redujeran tanta tramitología.
Gabriela.