
Los maestros y estudiantes nos comunicamos de de muchas maneras, no es un simple “yo hablo y tu escuchas”, nuestras acciones, movimientos, tono de voz, modos de mirar, posturas y muchas otras conductas no verbales transmiten mensajes a los alumnos. Como emisores que somos en el proceso de comunicación, muchas veces el mensaje que enviamos a nuestros jóvenes no es el que reciben, a veces los profesores creemos estar enviando cierto mensaje, pero la voz, nuestra postura corporal, las palabras que utilizamos y gestos que hacemos, comunican algo diferente, los estudiantes reciben el mensaje oculto, lo procesan a su conveniencia y responden a él según lo que entendió y no lo que pretendía decir el profesor. Al parecer es muy común en el aula que la mayoría de las veces el alumno no entiende exactamente lo que el profesor desea comunicar distorsionando así prácticamente desde el principio el proceso de comunicación. Atendiendo a las sugerencias de los expertos considero valido practicar en el salón de clases lo que se conoce como la “regla del parafraseo”, la cual consiste en que antes de que cualquier participante incluido el docente, se le permita responder a otro en una discusión de grupo, tiene que resumir lo que el hablante anterior dijo, si el resumen es erróneo, lo que indica que lo dicho con anterioridad se entendió mal, éste tiene que explicarlo de nuevo y quien pretenda responder lo debe parafrasear, continuando este proceso hasta que el hablante que el escucha recibió el mensaje pretendido.
Dado que se pueden usar muchos canales de comunicación en forma directa o indirecta incluyendo los medios masivos y computadoras, es necesario conocer la forma adecuada de su uso a fin de recibir la retroalimentación pertinente de que los mensajes enviados son los que realmente se reciben. Es bueno y sano el diálogo frente a frente por que nos permite verificar directamente si la información transmitida es la recibida casi de inmediato. El hecho de utilizar los recursos tecnológicos en nuestras clases no garantiza que los alumnos van a aprender de inmediato, debemos contemplarlos como una herramienta más y fomentar su uso no como el solucionador de los problemas sino como una extensión de nuestro intelecto. Actualmente sigue la discusión sobre el uso de la calculadora en la clase de matemáticas ,porque su empleo ha propiciado que muchas personas no puedan realizar ni las operaciones básicas con lápiz y papel y mucho menos mentalmente, es decir, el abuso del recurso tecnológico no resuelve el problema de aprender a veces crea dependencia y evita ciertos aprendizajes, como en este caso , el alumno no aprende el algoritmo para realizar la operación, ¿qué sucede cuando la calculadora no se puede utilizar? , posiblemente no se hagan las cosas, por lo anterior cada herramienta que se use para propiciar el aprendizaje debe ser analizada críticamente por los docentes a fin de que den la oportunidad de aprendizajes y no la sustitución de ellos. Pretendo que los alumnos resuelvan los problemas a los que se enfrentan no hacérselos inalcanzables.
Sin duda los profesores asertivos que logran un ambiente emocional agradable en el salón de clases son los más efectivos para lograr la comunicación con sus alumnos , dado que sin recurrir a la agresión o imposición son escuchados por ellos debido a que desean que los estimen y comprendan y valoren, creo que cuando se logra tal comunicación y el ambiente es propicio para el aprendizaje aceptan de buen modo que las cuestiones planteadas por el maestro, esa problematización a la que se enfrentan son ejercicios para desarrollar en ellos la competencia de resolver problemas. La actitud asertiva en este caso no es resolverles todos los problemas que se les plantean es darles la oportunidad de aprender lo que necesitan para lograr el propósito.
En conclusión al planear y ejecutar nuestras actividades en el aula, debemos considerar como lograr una buena comunicación con los alumnos y entre ellos a fin de evitar malos entendidos, creando un ambiente propicio para el aprendizaje con respeto, tolerancia, colaboración, entendimiento y cariño si es posible. Hacer uso racional de los recursos tecnológicos y valorar el beneficio o perjuicio que puede ocasionar su uso en el estudiante, recordemos que son una herramienta para aprender y no el sustituto de aprender. Por último sembrar necesidades en el alumno que lo inviten a resolverlas de la mejor manera posible con sus propias fuerzas, animándolo para que no claudique en el camino y ayudándolo a superar los diques que se le presenten sin retirarle todos los obstáculos que satisfacer la necesidad le implique, de modo que sienta placer de aprender a aprender.
Manuel Pino
Dado que se pueden usar muchos canales de comunicación en forma directa o indirecta incluyendo los medios masivos y computadoras, es necesario conocer la forma adecuada de su uso a fin de recibir la retroalimentación pertinente de que los mensajes enviados son los que realmente se reciben. Es bueno y sano el diálogo frente a frente por que nos permite verificar directamente si la información transmitida es la recibida casi de inmediato. El hecho de utilizar los recursos tecnológicos en nuestras clases no garantiza que los alumnos van a aprender de inmediato, debemos contemplarlos como una herramienta más y fomentar su uso no como el solucionador de los problemas sino como una extensión de nuestro intelecto. Actualmente sigue la discusión sobre el uso de la calculadora en la clase de matemáticas ,porque su empleo ha propiciado que muchas personas no puedan realizar ni las operaciones básicas con lápiz y papel y mucho menos mentalmente, es decir, el abuso del recurso tecnológico no resuelve el problema de aprender a veces crea dependencia y evita ciertos aprendizajes, como en este caso , el alumno no aprende el algoritmo para realizar la operación, ¿qué sucede cuando la calculadora no se puede utilizar? , posiblemente no se hagan las cosas, por lo anterior cada herramienta que se use para propiciar el aprendizaje debe ser analizada críticamente por los docentes a fin de que den la oportunidad de aprendizajes y no la sustitución de ellos. Pretendo que los alumnos resuelvan los problemas a los que se enfrentan no hacérselos inalcanzables.
Sin duda los profesores asertivos que logran un ambiente emocional agradable en el salón de clases son los más efectivos para lograr la comunicación con sus alumnos , dado que sin recurrir a la agresión o imposición son escuchados por ellos debido a que desean que los estimen y comprendan y valoren, creo que cuando se logra tal comunicación y el ambiente es propicio para el aprendizaje aceptan de buen modo que las cuestiones planteadas por el maestro, esa problematización a la que se enfrentan son ejercicios para desarrollar en ellos la competencia de resolver problemas. La actitud asertiva en este caso no es resolverles todos los problemas que se les plantean es darles la oportunidad de aprender lo que necesitan para lograr el propósito.
En conclusión al planear y ejecutar nuestras actividades en el aula, debemos considerar como lograr una buena comunicación con los alumnos y entre ellos a fin de evitar malos entendidos, creando un ambiente propicio para el aprendizaje con respeto, tolerancia, colaboración, entendimiento y cariño si es posible. Hacer uso racional de los recursos tecnológicos y valorar el beneficio o perjuicio que puede ocasionar su uso en el estudiante, recordemos que son una herramienta para aprender y no el sustituto de aprender. Por último sembrar necesidades en el alumno que lo inviten a resolverlas de la mejor manera posible con sus propias fuerzas, animándolo para que no claudique en el camino y ayudándolo a superar los diques que se le presenten sin retirarle todos los obstáculos que satisfacer la necesidad le implique, de modo que sienta placer de aprender a aprender.
Manuel Pino
